domingo, 24 de febrero de 2013

Capitulo uno.





Sábado, hoy es sábado. Por fin, después de una semana con exámenes, exámenes y más exámenes.

Me levanto de la cama a tropezones y voy al baño que hay en mi habitación. Miro mi cara en el espejo. Oh, dios que ojeras. Me quito la ropa poco a poco quedando como dios me trajo al mundo y me meto en la ducha. Pongo el agua como a mi me gusta, ni muy caliente ni muy fría. Relajo mí cuerpo gracias a esa ducha que tanto necesitaba. Me echo champú de coco en mi pelo y me lo aclaro. Salgo de la ducha y pongo una toalla alrededor de la cintura, seco un poco mi pelo y me visto. Unos pantalones de chándal, una camisa blanca y mis deportivas blancas. Salgo y cojo mi móvil. Una llamada perdida. Veo de quien es, Marie. Pulso el botón de devolver llamada y me lo pego a la oreja.

-Llamada telefónica.-

-Hola Niall, por fin despiertas.-Hablan por la otra linea.
-No me llames Niall por aquí, nunca.-Ordeno.-Llámame Edwin ya lo sabes.
-Vale, vale perdón señor Edwin.-Suelta una risa irónica esa señora tan odiada por mi y por todo el mundo.
-¿Qué quieres Marie?
-¿Tienes que venir a mi casa?
-Si, supongo, esta tarde me pasaré para ver a su hija.
-Bien, bien. Pues quiero que me hagas un trabajo.
-¿Qué trabajo?
-Hoy voy al banco, ya sabes. Quiero que entretengas a mis hijas Sidney y a Alison.
-¿Sidney?
-Si, mi otra hija.
-Esta bien. Después de comer iré. Adiós.

-Cuelgo.-

Dios, esta señora me da asco. No sé como me pude meter en todo esto.
Baje bajo y estaban mis padres y mi primo desayunando.

-Hola.-Les di un beso a cada uno y una colleja a mi primo.
-Hola hijo.-Hablo mi madre.-Ahí tienes el desayuno.-Señaló el microondas.
-Muchas gracias.-Fui hasta donde estaba mi comida lo abrí y tortitas. Que rico. Saqué el plato y lo deje encima de la mesa y me senté.
-¿Qué vas ha hacer hoy?-Preguntó esta vez mi padre.
-Pues no lo sé, supongo que por la tarde iré a casa de Alison y luego por la noche con Zayn y Harry.-Corto un trozo de mis tortitas y me lo meto en la boca.
-Bien.

El resto del desayuno lo pasamos en silencio. Cuando acabo dejo mis platos en el fregadero y me subo arriba de nuevo a mi habitación.

II Narra Sidney II

-¡Alison! ¿Dónde están mis botas?
-¡Y yo que sé!-La oigo decir desde su habitación.-Yo no me pongo de esas cosas, ya lo sabes.

Sigo buscando mis preciadas botas militares hasta que al final las encuentro debajo de mi cama. Me las pongo y bajo a desayunar. Cojo una manzana y me siento delante de la tele. No echan nada, guay y para colmo hoy viene el novio de Alison y no me puedo ir por la tarde, bien.
Me termino la manzana y subo a mi habitación. Me meto en el baño y meto mis dedos en la boca provocando que toda la manzana y todo lo que tengo dentro echarlo en el inodoro. Si, soy bulímica. Me doy asco, da asco mi cuerpo. Si, la gente puede decir que soy guapa, y estoy “buena” pero desde que soy pequeña, desde que se metían conmigo por ser una niñita de mama, siempre llevando cosas rosas, adornos rosas, parecía un nenuco. Cambié, cambié en todo, mi forma de ser, mi vestuario, en todo. Ahora soy fuerte, no lloro, nadie me ha visto llorar y mi vestuario, bueno…es funky, rock, lo que prefieras llamarlo.

Me levanté y me mire, sequé las lágrimas que caían por mis mejillas y salí. Cogí mi cámara de fotos y baje.

-¡Me voy!-Cogí mis llaves y salí de aquella casa llamada “hogar”.

Me fui a un parque que había cerca de casa, es muy bonito, siempre que quiero hacer fotos este es el lugar perfecto. Me adentré al parque mientras hojas verdes caían por los lados, me senté en el suelo apoyada en un gran árbol que había en el parque al lado de un lago donde siempre había patos pero hoy raramente no había. Estaba totalmente desierto, no había nadie jugando, ni niños, ni parejas paseando a sus perros ni siquiera ese señor mayor que se sienta al lado del lago dando de comer a los patos.
Saqué un cigarro de mi bolsillo y lo encendí. Primera calada, adiós nervios, adiós mundo. Me recosté mejor contra el árbol y seguí fumando hasta que una voz detrás de mi hizo que me asustara.

-Oh, dios. Que susto me has dado imbécil.-Alcé mi vista para ver al chico que había apoyado en el árbol.
-Lo siento, no pretendía asustarte.-Sonrió.-Me llamo… 

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