— Voy a buscar las cosas de mi casillero –Sonrió Bieber y se marchó. Todos fueron camino a su taquilla, necesitaban sacar sus cosas, ya no habrían más clases– Mierda –Susurró el castaño, no sabía que haría, él debía ganar la confianza de Taylor , sabía todo lo que le sucedía a la castaña pero en algún momento tendría que revelarle quien era. Suspiró pesadamente y abrió su casillero, casi muere de un ataque al corazón cuando vio que dentro estaba Él, su guía. El tiempo se detuvo para todos, menos para ellos dos, obviamente– Señor –Dijo Justin firmemente–— Justin–Contestó– Como te habrás
dado cuenta, algo pasa con Taylor ha estado inquieta –Bieber asintió– Anoche
sus padres se comunicaron con ella a través de sus sueños y aquella nota se que
fue tu idea, sé que monitoreas sus sueños, Justin.
— Sí, lo hice para ayudar con su autoestima. Me he
acercado a ella pero no tanto como para experimentar algún sentimiento hacía la
chica –Mintió, experimentaba todo con tan sólo tenerla a cerca–
— Recuerda que tu deber el cuidarla, no amarla. Cuando ella sea feliz, tú serás liberado. Si te enamoras quedarás condenado a llevar la vida que llevas. Pasa un buen día –Él se marchó y el tiempo volvió a su velocidad normal, dejando a Justin con la incertidumbre–
— Entonces mi condena es esta –Se auto-afirmó Bieber– El juego ha comenzado.
— Recuerda que tu deber el cuidarla, no amarla. Cuando ella sea feliz, tú serás liberado. Si te enamoras quedarás condenado a llevar la vida que llevas. Pasa un buen día –Él se marchó y el tiempo volvió a su velocidad normal, dejando a Justin con la incertidumbre–
— Entonces mi condena es esta –Se auto-afirmó Bieber– El juego ha comenzado.
Hoy era el día, se graduarían.
Entre aquellas dos semanas que habían transcurrido Taylor y Justin eran cada vez más unidos, él sabía que la amaba y ella sabía que ese chico la traía loca, sólo un pequeño detalle, ella no sabía que Justin era quién se le declararía hoy, en la fiesta luego de la ceremonia.
Taylor había salido varias veces con Daniel, era muy buenos amigos, pero a ella no le interesaba para nada él. Ella amaba a Justin, lo sabía.
Justin la había invitado al baile y ella había aceptado. Logan y Caitlin irían juntos, al igual que Ryan y Payton. Chris iría con una chica que acababa de conocer, pero ya le había robado el corazón, Beverlly; mientras el rompecorazones Somers iría con Sam, la mejor opción que él nunca pensó usar.
Taylor decidió arreglarse. Se duchó y perfumó. Procedió a maquillarse mientras encrespaba sus pestañas y delineaba sus ojos de negro; decidió a aplicar rubor en sus mejillas y el labial rojo en sus tentadores labios delgados y jugosos.
Se puso un hermoso vestido color turquesa que acentuaba su cintura en un cinturón de piedras azules y violetas. Tomó unos tacones y un pequeño bolso del mismo color de las piedras violetas de su vestido, mientras se ponía unos aros plateados de aretes que hacían más notorios sus bellos ojos marrones.
Ella decidió dejar su cabello suelto, lo planchó y sonrió, se sentía y veía hermosa, más que nunca.
Bajó las escaleras para encontrarse con sus amigas, quiénes se veían mejor que nunca. Payton estaba irradiando felicidad de la mano de su precioso Ryan, al igual que Caitlin, que ni creía estar viviendo un momento tan bello.
Chaz besuqueaba a Sam, sí a Samantha; Taylor aún no creía que ellos fueran novios, pero las cosas llegan a cambiar y cambian mucho en dos semanas. Chris se encontraba abrazando a Beverlly, mientras le susurraba cosas al oído que provocaban que la rubia se sonrojase.
Por último, Justin. Él estaba ahí parado, mirando a Taylor sin creer que se veía tan perfecta. Se acercó a ella y le tomó la mano, la llevó al jardín y la miró directamente a sus ojos penetrantes.
— Taylor , yo debo hablar contigo –Dijo armándose de valor–
— Adelante, aquí estoy –Sonrió ella. El canadiense estaba tenso, se podría decir que casi temblaba del nerviosismo–
— Intentaré ser directo.
Entre aquellas dos semanas que habían transcurrido Taylor y Justin eran cada vez más unidos, él sabía que la amaba y ella sabía que ese chico la traía loca, sólo un pequeño detalle, ella no sabía que Justin era quién se le declararía hoy, en la fiesta luego de la ceremonia.
Taylor había salido varias veces con Daniel, era muy buenos amigos, pero a ella no le interesaba para nada él. Ella amaba a Justin, lo sabía.
Justin la había invitado al baile y ella había aceptado. Logan y Caitlin irían juntos, al igual que Ryan y Payton. Chris iría con una chica que acababa de conocer, pero ya le había robado el corazón, Beverlly; mientras el rompecorazones Somers iría con Sam, la mejor opción que él nunca pensó usar.
Taylor decidió arreglarse. Se duchó y perfumó. Procedió a maquillarse mientras encrespaba sus pestañas y delineaba sus ojos de negro; decidió a aplicar rubor en sus mejillas y el labial rojo en sus tentadores labios delgados y jugosos.
Se puso un hermoso vestido color turquesa que acentuaba su cintura en un cinturón de piedras azules y violetas. Tomó unos tacones y un pequeño bolso del mismo color de las piedras violetas de su vestido, mientras se ponía unos aros plateados de aretes que hacían más notorios sus bellos ojos marrones.
Ella decidió dejar su cabello suelto, lo planchó y sonrió, se sentía y veía hermosa, más que nunca.
Bajó las escaleras para encontrarse con sus amigas, quiénes se veían mejor que nunca. Payton estaba irradiando felicidad de la mano de su precioso Ryan, al igual que Caitlin, que ni creía estar viviendo un momento tan bello.
Chaz besuqueaba a Sam, sí a Samantha; Taylor aún no creía que ellos fueran novios, pero las cosas llegan a cambiar y cambian mucho en dos semanas. Chris se encontraba abrazando a Beverlly, mientras le susurraba cosas al oído que provocaban que la rubia se sonrojase.
Por último, Justin. Él estaba ahí parado, mirando a Taylor sin creer que se veía tan perfecta. Se acercó a ella y le tomó la mano, la llevó al jardín y la miró directamente a sus ojos penetrantes.
— Taylor , yo debo hablar contigo –Dijo armándose de valor–
— Adelante, aquí estoy –Sonrió ella. El canadiense estaba tenso, se podría decir que casi temblaba del nerviosismo–
— Intentaré ser directo.
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