— Sólo me vengaré de ella será gracioso verla toda sucia, como una perra, como lo que es –Rió Charlotte– Hoy en el patio antes de que tenga su clase de música la veré sufrir y tú te encargarás –Le dijo a Natalia–
— ¿Cómo que yo? –Protestó la rubia sin comprender–
— Iré con Justin y le diré lamento todo, tú pasarás a su lado y dejarás caer tu pudín de chocolate, ella estará tan distraída al verme con Justin que se resbalará y ahí será cuando dejes caer la bandeja de comida sobre ella y yo bese al canadiense para hacerla sentir peor –Siguió hablando la pelirroja– Taylor no volverá a meterse conmigo, nunca –Salió del baño largando una carcajada y siendo seguida por Natalia–
— Idiota –Murmuré y salí del cubículo y me fui al salón de Español, dónde la clase fue extremadamente aburrida y me exoneraron del examen, ya que, por mis raíces latinas, hablaba perfectamente bien el idioma–
Entonces sonó el timbre del patio.
— El juego comenzó –Soné fría y cruel, pero así me gustó. Me dirige a la cafetería y esperé a que llegara Justin, esto estaría bueno–
— Ahí está –Sonrió Charlotte, se retocó su labial rojo de perra y caminó sensualmente hacia Justin– Lindo, ¿puedo hablar contigo? –Justo en ese momento los miré como si estuviera “sumergida” en la escena, ahí comenzó todo cuando Natalia pasó a mi lado y dejó caer el puding de chocolate. Yo lo esquivé y caminé hacia ellos, Charlotte le estaba pidiendo perdón al chico. Natalia al ver que no funcionó su plan se me acercó y cuando yo estaba a mínimo dos metros de ellos, ella metió su pie ante los míos y yo me tropecé, pero lo gracioso fue, que mi bandeja de comida le cayó a Charlotte y Natalia sin fijarse a quien le lanzaba la comida, igual se la lanzó a su querida amiga– ¡Taylor , maldita zorra! Sé que esto lo hiciste apropósito –Dijo y empezó a llorar para hacerse la víctima frente a Bieber, quien era noble, pero no idiota–
— Charlie, amor, oí todo tu plan en el baño, ¿crees que me vas a poner en ridículo? Con una O’ Conelle nadie puede, y menos cuando es como yo. Princesa, deja de llorar, que a nadie engañas, además fue tu gatita amaestrada que te lanzó su bandeja de comida, yo lo hice por error –Me encogí de hombros– Si quieres te guio hasta el baño, así te retocas tu maquillaje, porque con tus falsas lágrimas, ya se te corrió el rímel –Me burlé lo suficiente de ella, tomé mi botella de agua y mi bolso y me retiré de ahí seguida de Justin–
— ¿Qué fue todo eso? –Preguntó el canadiense–
— Verás…–Le conté lo sucedido en el baño–
— Comprendo –Rió mientras nos dirigíamos a mi casillero–
— Me iré a la enfermería –Le dije–
— ¿Te sientes mal? –Se preocupó–
— No, diré que tengo migraña para irme de aquí. Iré a comer y estudiar una hora antes de lo que tenía previsto, así me dormiré más temprano y descansaré mejor –Sonreí–
— Ingeniosa –Rió– Mentir no es bueno –Cesó su risa–
— Lo sé, pero debo hacerlo –Besé su mejilla y me fui–
Al cabo de veinte minutos ya estaba otra vez sobre mi auto conduciendo hacia Burger King, donde comí una ensalada hawaiana y un vaso de coca-cola. Estudié más de la mitad del libro en sólo tres horas y me dirige a Pizza Hut para recoger a Sam, quien había almorzado allí.
La dejé en el salón de belleza y le di indicaciones a la estilista de cómo debían ser su peinado y maquillaje. Pasé donde la modista y busqué su lindo vestido rosa y púrpura.
— ¿Sabe dónde puedo conseguir pantimedias? –Le pregunté a Madeline, su modista–
— En el centro comercial, señorita –Dijo como si fuero obvio, en realidad lo era–
— Gracias –Le sonreí y me encaminé hasta allá, no sin antes dejar el vestido en una bolsa en la cajuela del auto–
Compré las dichosas pantimedias y fui a una pequeña tienda del mismo centro comercial donde afilaron un poco las cuchillas de los blancos patines de Sam. Finalmente fui a recogerla al salón de belleza.
— Estás hermosa –Le sonreí–
— Me siento hermosa –Me sonrió de vuelta–
— Íbamos una hora atrasadas, es decir, eran las 5:40pm así que antes de subir al auto saqué el vestido de la cajuela, junto a las pantimedias y se los di. Ella, aprovechando que los cristales de mi auto eran oscuros, se cambió en la parte de atrás de este y llegamos a las 5:57pm al recinto.
Rápidamente ella se puso sus patines y yo le deseé toda la suerte del mundo, ella merecía ganar.
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