— Yo…–El sonido del timbre me interrumpió. Dos veces, el timbre me ha interrumpido dos veces– Te digo a la salida –Besé la mejilla de Beadles, sujeté mejor el cuaderno y los demás libros que llevaba– Te quiero feo, dile a los demás que los veo al salir de clases por igual.
Dejé a Chris con las palabras en la boca, salí corriendo a mi casillero y entré los libros que llevaba a mano. Iba a tomar mi libro de aritmética pero no lo hice, no iré a esa clase, debo pensar.
Entré al baño de chicas y solté mi ondulado cabello negro, el cual era retenido por una coleta de caballo; lo arreglé rápidamente, me coloqué un sweater y salí directo al salón B-247, era donde Alex estaba tomando sus clases de Matemáticas. Toqué la puerta y pedí permiso al profesor para entrar.
— Disculpe señor Stewart por interrumpir su clase, pero el director requiere a Alex O’ Conelle en su oficina ahora mismo –Mentí–
— O’ Conelle, ve con ella –Dijo el profesor, mi hermano me miró fijamente sin comprender, tomó sus cosas y salió del salón a mi lado. Él se encaminaba a la dirección pero yo halé su brazo y fuimos a una parte del jardín escolar que había descubierto junto a Louis un día mientras jugábamos al escondite–
— ¿Qué diablos haces? El director me espera –Protestó–
— Idiota, yo te saqué de clases –Le expliqué–
— Gracias, casi me hago pipí, pudiste decirlo antes –Me miró mal–
— Bueno, es que los chicos me ofrecieron quedarme a vivir con ellos –Le dije a mi hermano de un tirón esperando a que reaccionará negativamente–
— ¡Qué bien! –Dijo…¿Feliz?– Tu tía Mariatte (Mariet) Tiene una deuda enorme, así que para pagarla ella le dio al banco la casa de nuestros padres. Nos embargarán en seis horas y yo aún no sabía qué hacer contigo ya que Chad me ofreció mudarme con él en su departamento –Yo quedé en shock–
— Yo amaba a mi tía hasta cinco minutos atrás–Dije seria– ¿Cómo se le ocurre ser tan perra y descarada? ¡Nos iba a dejar en la calle la muy maldita! ¿¡Tú ni siquiera pensabas decírmelo!?
— Sí, en cinco horas más –Respondió, yo le pegué en el hombro–
— Estúpido ve a tu clase. Yo iré en dos horas a casa para recoger mis pertenecías y despedirme de ti –Dije–
— Hasta luego, Taylor –Dijo y empezó a caminar al edificio de clases, yo me senté en el pasto, miré al cielo y comencé a pensar hasta caer rendida en un profundo sueño, del cual desperté gracias a una dulce voz–.
— ¡Taylor! –Gritó ese alguien desde lejos–
— ¿Qué quieres? –Pregunté empezando a despertar–
— Te perdiste las dos últimas clases –Me dijo aquel chico alarmado– Chris te anda buscando desde hace veinte minutos, cuando sonó el timbre –Concluyó–
— Alex, ¿Es enserio? –Pregunté alarmada, igual–
— Sí, fea –Dijo y me tendió la mano para pararme–
— Bien, llévame con Chris –Le dije–
Así lo hizo aquel chico, me ayudó con los libros y luego de cinco minutos de dar vueltas por la institución educativa, encontré a Chris junto a los demás, él me vio rápidamente y se acercó a mí.
— Llevo buscándote desde hace un buen rato –Me miró a los ojos– ¿Lo pensaste? –Me preguntó–
— Sí, y creo que mi respuesta es un rotundo sí –Sonreí y él me abrazó fuerte pero cuidadosamente–
— ¿Por qué cambiaste de opinión tan drásticamente? Es decir, cuando te lo propuse te veías indecisa, pero más bien parecería que ibas a rechazar la idea –Seguía el moreno–
— Resulta que mi tía Mariatte tenía una deuda enorme y para pagarla le dio al banco la casa de mis padres ya que ellos les dejaron el poder sobre la casa a ella sin importarle que pasaría conmigo y mi hermano –Expliqué–
— ¿Alex tiene dónde quedarse? –Me preguntó el moreno preocupado–
— Sí, se quedará en el departamento de su amigo Chad –Respondí–
— ¿Cuándo embargan la casa?–Miré el reloj que llevaba en la muñeca–
— ¡Maldita sea! –Grité– En una hora –Lo miré–
Chris tomó mi mano y se dirigió rápidamente con los chicos. Ellos estaban felices ya que me quedaría con ellos. Chaz tomó mis libros, abrió mi casillero (No sé cómo demonios porque no le había dado la combinación), sacó todos los libros que entro de él habían, los puso en mi mochila y se la enganchó en el hombro tras cerrar la caja de metal.
— ¿Cómo demonios abriste mi casillero? –Le pregunté a Chaz mientras corríamos hasta el auto de Ryan camino a mi casa–
— Taylor, soy Chaz Somers –Contestó y me guiñó un ojo, yo sólo reí–
Rápidamente subimos todos. Ryan en el asiento del piloto, a su lado Chaz, detrás Justin seguido de Chris y Logan mientras yo estaba sentada en las piernas de Logan.
Mientras los minutos pasaban mi anatomía se aterraba más, sería horrible llegar y encontrar un camión del estado llevándose todas mis pertenencias por culpa de una perra que se hacía llamar “mi familiar”. Era una maldita agonía esa preocupación. Miraba por la ventana intentando calmarme pero era imposible. De un momento a otro cerré mis ojos y vi todo negro hasta despertar al sentir como la voz de Justin me llamaba.
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