lunes, 21 de enero de 2013

Capitulo VII:

— Disculpa pequeña, te estuve observando desde hace mucho tiempo pero lo que sucede es que desde hace tres semanas he estado necesitando una patinadora como tú. Verás, mi hija Vanessa se esquinzó su tobillo izquierdo y tenía que ir a un concurso intra-colegial para pasar a un concurso nacional del cual pasaría al mundial con pre final y final, pero al tener su tobillo en esa condición no podrá, así que en su escuela me pidieron que consiguiera a una sustituta. Esta es mi tarjeta –Me dio una tarjeta con su número telefónico y su nombre: Joseph Gillette– Si aceptas mi propuesta yo sería tu representante y tendría el 20% de tus ganancias como patinadora profesional. Harías practicas aquí mismo todos los días desde las cinco en punto hasta las siete –Hizo una pausa– A todo esto, ¿Cómo te llamas? –Me preguntó–
— Soy Taylor O’ Conelle –Contesté–
— ¿Piensas sobre mi propuesta o me das tu respuesta ahora? –Me preguntó–
— Verá, lo mío no es el patinaje; me gusta, pero no es exactamente lo que amo hacer. Quizás le llame después, pero dudo mucho ser la persona a la que está buscando –Contesté–
— Esperaré con ansias su llamada en caso de un sí –Sonrió y desapareció tras la puerta de salida–
— ¿Patinar? ¿Yo? –Reí– Lo mío es el diseño de…–Callé– Ropa, ¡Eso es! ¡Taylor O’ Conelle, ¿Qué no puedes ser más inteligente?! –Exclamé, me saqué los patines velozmente, los devolví al kiosco y descalza salí corriendo tras aquel hombre– ¡Señor Gillette! –Grité unas dos veces hasta que él volteó y me miró–
— ¿Sí? –Dijo–
— Lo pensé
— Te escucho –Me contestó–

(4 meses después)
Oh Dios, cuanto ha sucedido.
El señor Gillette y yo ahora somos socios, mi propuesta hacía él fue que conseguiría a una patinadora mejor que yo para él, ayudaría a entrenarla, diseñaría sus vestuario, y cubriría sus gastos de peinado y maquillaje siempre y cuanto recibiera el 30% de sus ganancias que equivaldría a algunos 5,000 dólares mientras él poseía un 35% y la chica (cuyo nombre era Samantha y había conocido a los catorce en un viaje a Los Ángeles que tuve a causa de unas vacaciones con mi tía Camille) recibía la misma cantidad que Joe.
Sam se ha convertido en mi mejor amiga, es increíblemente divertida, sincera, confiable, anormal y simpática; la quiero un montón, menos cuando me pide ayuda con la tarea de matemáticas, ninguna de las dos entendemos nada, así que se me complica todo cuando tengo que ayudarle. Ella se mudó en Londres cuando tenía dieciséis y llegó a la misma escuela donde estudio, la escuela de la calle #13, el único problema es que como tenía sus amigas nunca nos hablábamos, además, sólo teníamos una clase juntas para ese entonces: Historia; ahora tenemos juntas: Matemáticas, Historia, Español e Inglés.
De paso se lleva muy bien con los chicos y con Payton y Caitlin, cosa que me alegra. Por cierto, aunque no lo crean Justin empezó a salir con la rubia de aquel beso que me había destrozado el corazón, su nombre era Charlotte, una chica con corazón de hielo que sólo alguien como él podría amar. A ninguno de los chicos o las chicas les agrada Charlotte, es demasiado egocéntrica, vanidosa, celosa e insoportable, el otro día casi me da una cachetada por haber recibido un abrazo de Justin que él mismo me había dado sin que se lo pidiera; definitivamente si me tocaba un pelo mi lado salvaje dejaría su hibernación y sin importarme nada la hubiera dejado en silla de ruedas de por vida, maldita zorra.
¿Saben el motivo específico por el cual la odio? No únicamente por su manera de comportarse, sino porque noté que aún siento cosas por aquel castaño; curiosamente él ha intentado acercarse más a mí, pero no lo he permitido, sólo quiero olvidarlo y ser su amiga dificulta mis deseos.
Alex se pasaba todos los recesos conmigo pero eso acabaría pronto porque en un mes aproximadamente nos mudaríamos juntos nuevamente en un departamento a dos esquinas de la casa de los chicos y tres cuadras del departamento de Chad.
¿Recuerdan a Daniel? Pues él y yo seguimos mandándonos textos varias veces, el chico me agrada un montón. El caso es que viene este verano, aún no espero que terminen las clases para verlo otra vez, debe de estar muy cambiado, en un año pueden pasar muchas cosas.
Yo había cumplido mis dieciocho la semana pasada, específicamente el día veintiuno de febrero; lo celebré en grande en una discoteca junto a las chicas, hicimos de todo (No me malinterpreten, lo peor que hice fue quedar borracha, al igual que Payton y Sam, Caitlin tomó, pero no mucho), sólo que fui un día antes con las chicas, entiéndase el veinte, mientras el veintiuno fui a jugar bolos con los chicos, las chicas, mi hermano y Charlotte. Todo iba muy bien hasta que Charlotte “accidentalmente” dejó caer la bola de boliche a centímetros de mi pie. Juro que ella, por dentro, maldecía los milímetros que quedaron entre la bola y mi pie.
En exactamente tres semanas nos graduamos de la escuela, de nuestro último año.
¿Qué haremos con nuestras vidas?

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