–Le gritó Justin quien salió
de detrás de mí, seguido de Chris, Chaz, Logan y Ryan–
— Te arrepentirás –Le advirtió Logan severamente–
Luego de eso sólo debo decir que mi hermano quedó con un ojo morado, el labio roto y moretones en todos los lugares, yo terminé abrazada a Justin mientras él me consolaba y los muy idiotas mirones habían desaparecido. Sam había llegado y me había consolado igual hasta que paré de llorar y me fui al baño, me lavé la cara y al salir fui a mi casillero donde saqué algunos libros y los cambié por otros que estaban en mi mochila, hasta que al terminar, finalmente fui al estacionamiento, me despedí de los chicos y me fui con Sam a la pista de hielo, dentro de un día sería la competencia nacional y debía entrenarla.
Me puse mis patines desde que llegamos al igual que ella. Empezamos a calentar hasta que empezó la dura práctica por tres horas.
Joe y yo estuvimos hablando de los gastos por peinado, maquillaje y vestuario que tendríamos, serían alrededor de mil dólares, algo que estaba en el presupuesto de Joe.
A eso de las cinco de la tarde terminó la práctica y la charla, así que fui a Burger King y comí una hamburguesa rápidamente.
Mientras comía mis papas felizmente, me llegó un mensaje:
“De: Daniel Smith
Para: Taylor
¡Hey! Llego en dos días, ¿puedes creerlo? Estoy emocionado :D”
Yo reí y contesté:
“De: Taylor
Para: Daniel Smith"
¡Qué bien, bobo! No espero para verte c:”
Apagué mi celular y mientras comía miraba al infinito, pensando en mi vida.
Las cosas no estaban tan mal, pero en realidad ahora que no viviría con mi hermano, quería vivir en un lugar con alguien más, simplemente en un departamento que no fuera sólo para mí, no me gusta sentirme sola…
Los chicos ya tienen su casa, así que con ellos no sería; tampoco con las chicas.
Quizás sería con Sam ya que ella vive con sus padres y se quiere mudar al graduarse; ella sería buena compañera.
— Idiota de mi corazón –Me llamó Sam– ¿En qué piensas tanto? –Preguntó–
— Tonterías –Reí–
— Mira al chico de allá, el de los pantalones negros y la camisa roja –Dijo ella pícaramente. Le eché un vistazo, no estaba mal, nada mal. Tenía unos ojos café claros, un tez blanca, labios rosados, cuerpo escultural, cabello sensual y mirada asesina; definitivamente estaba partible–
— Está como para darle látigo toda la noche –Reí–
— ¿Toda la noche? Lo violaría por la eternidad –Reímos– ¿Y se le hablamos? –Mi risa paró de un momento a otro–
— ¿Qué? –Contesté atónita–
— Lo que oíste –Ella se levantó de su asiento y me haló del brazo hasta el chico– Hola –Le saludó ella con una mirada coqueta–
— Hola –Le contestó él de igual manera–
— Te estuve mirando hace rato, pareces sociable –“Y latigable”, pensé– ¿Tu nombre?
— Derek –Sonrió galán– ¿Tú? –Preguntó–
— Samantha, pero dime Sam –Sonrió–
— ¿Y tú? –Me miró–
— Taylor –Contesté tímida–
Y así comenzó una extensa conversación donde reíamos, contábamos anécdotas de nuestra niñez, donde hablábamos de lo que queríamos para nuestro futuro, de nuestras experiencias…etc.
Increíblemente aquel galán de nombre Derek, cabello negro y mirada penetrante era excesivamente agradable; lo que tenía de sexy, lo tenía de interesante.
— ¿Me pasan sus números? –Nos preguntó. Tomé su celular y guardé mi número junto al de Sam, luego le pasé mi iphone y él grabó su número– Las llamo al rato, saldré con unos amigos y sería lindo ir con ustedes –Sonrió–
— Sí, eso creo –Contesté–
— Estoy de acuerdo –Contestó Sam–
— ¿Alguien tiene la hora? –Pregunté–
— Sí, son las siete treinta –Me dijo Derek–
— Mierda –Dije, casi gritando– Me tengo que ir, adiós –Tomé mi mochila, me despedí de los chicos con la mano y salí corriendo en dirección a casa, los chicos me estaban esperando–
“Mierda, Mierda, Mierda” era todo lo que repetía en el camino. Durante el trayecto iba corriendo hasta que paré en una pizzería, compré tres cajas de pizza y volví a correr hasta que llegué a casa toda sudada a las ocho en punto.
— Llegué –Grité y entré a casa–
— ¿Por qué llegaste tan tarde? –Me interrogó Chaz–
— Es que Sam y yo nos quedamos mucho tiempo hablando, el tiempo pasó sin que lo notara –Le contesté y dejé las cajas sobre la mesa del comedor–
— Pudiste llamar, ¿no crees? –Le secundó Ryan, molesto–
— Te arrepentirás –Le advirtió Logan severamente–
Luego de eso sólo debo decir que mi hermano quedó con un ojo morado, el labio roto y moretones en todos los lugares, yo terminé abrazada a Justin mientras él me consolaba y los muy idiotas mirones habían desaparecido. Sam había llegado y me había consolado igual hasta que paré de llorar y me fui al baño, me lavé la cara y al salir fui a mi casillero donde saqué algunos libros y los cambié por otros que estaban en mi mochila, hasta que al terminar, finalmente fui al estacionamiento, me despedí de los chicos y me fui con Sam a la pista de hielo, dentro de un día sería la competencia nacional y debía entrenarla.
Me puse mis patines desde que llegamos al igual que ella. Empezamos a calentar hasta que empezó la dura práctica por tres horas.
Joe y yo estuvimos hablando de los gastos por peinado, maquillaje y vestuario que tendríamos, serían alrededor de mil dólares, algo que estaba en el presupuesto de Joe.
A eso de las cinco de la tarde terminó la práctica y la charla, así que fui a Burger King y comí una hamburguesa rápidamente.
Mientras comía mis papas felizmente, me llegó un mensaje:
“De: Daniel Smith
Para: Taylor
¡Hey! Llego en dos días, ¿puedes creerlo? Estoy emocionado :D”
Yo reí y contesté:
“De: Taylor
Para: Daniel Smith"
¡Qué bien, bobo! No espero para verte c:”
Apagué mi celular y mientras comía miraba al infinito, pensando en mi vida.
Las cosas no estaban tan mal, pero en realidad ahora que no viviría con mi hermano, quería vivir en un lugar con alguien más, simplemente en un departamento que no fuera sólo para mí, no me gusta sentirme sola…
Los chicos ya tienen su casa, así que con ellos no sería; tampoco con las chicas.
Quizás sería con Sam ya que ella vive con sus padres y se quiere mudar al graduarse; ella sería buena compañera.
— Idiota de mi corazón –Me llamó Sam– ¿En qué piensas tanto? –Preguntó–
— Tonterías –Reí–
— Mira al chico de allá, el de los pantalones negros y la camisa roja –Dijo ella pícaramente. Le eché un vistazo, no estaba mal, nada mal. Tenía unos ojos café claros, un tez blanca, labios rosados, cuerpo escultural, cabello sensual y mirada asesina; definitivamente estaba partible–
— Está como para darle látigo toda la noche –Reí–
— ¿Toda la noche? Lo violaría por la eternidad –Reímos– ¿Y se le hablamos? –Mi risa paró de un momento a otro–
— ¿Qué? –Contesté atónita–
— Lo que oíste –Ella se levantó de su asiento y me haló del brazo hasta el chico– Hola –Le saludó ella con una mirada coqueta–
— Hola –Le contestó él de igual manera–
— Te estuve mirando hace rato, pareces sociable –“Y latigable”, pensé– ¿Tu nombre?
— Derek –Sonrió galán– ¿Tú? –Preguntó–
— Samantha, pero dime Sam –Sonrió–
— ¿Y tú? –Me miró–
— Taylor –Contesté tímida–
Y así comenzó una extensa conversación donde reíamos, contábamos anécdotas de nuestra niñez, donde hablábamos de lo que queríamos para nuestro futuro, de nuestras experiencias…etc.
Increíblemente aquel galán de nombre Derek, cabello negro y mirada penetrante era excesivamente agradable; lo que tenía de sexy, lo tenía de interesante.
— ¿Me pasan sus números? –Nos preguntó. Tomé su celular y guardé mi número junto al de Sam, luego le pasé mi iphone y él grabó su número– Las llamo al rato, saldré con unos amigos y sería lindo ir con ustedes –Sonrió–
— Sí, eso creo –Contesté–
— Estoy de acuerdo –Contestó Sam–
— ¿Alguien tiene la hora? –Pregunté–
— Sí, son las siete treinta –Me dijo Derek–
— Mierda –Dije, casi gritando– Me tengo que ir, adiós –Tomé mi mochila, me despedí de los chicos con la mano y salí corriendo en dirección a casa, los chicos me estaban esperando–
“Mierda, Mierda, Mierda” era todo lo que repetía en el camino. Durante el trayecto iba corriendo hasta que paré en una pizzería, compré tres cajas de pizza y volví a correr hasta que llegué a casa toda sudada a las ocho en punto.
— Llegué –Grité y entré a casa–
— ¿Por qué llegaste tan tarde? –Me interrogó Chaz–
— Es que Sam y yo nos quedamos mucho tiempo hablando, el tiempo pasó sin que lo notara –Le contesté y dejé las cajas sobre la mesa del comedor–
— Pudiste llamar, ¿no crees? –Le secundó Ryan, molesto–
— O al menos dejar un texto
–Siguió Logan–
— Chicos, pero ya estoy aquí, no se preocupen –Dije–
— ¿Qué no nos preocupemos? Eres como nuestra hermanita, casi nos da un paro al ver que eran las siete y cincuenta y no llegabas –Me reprochó Chris–
— Pero sólo demoré una hora –Me defendí–
— ¿Estás segura que sólo estabas con Sam? Porque que sepamos con ella nunca “se te va el tiempo” –Dijo Justin haciendo comillas con los dedos–
— Bien, estaba con un nuevo amigo que nos invitó en un rato a una fiesta, ¿pasa algo? –Arqué una ceja–
— Sí, pasa mucho –Empezó Chaz– ¿Cómo se te ocurre pensar en salir con un desconocido?
— Además mañana tenemos clases –Siguió Logan–
— A ver, ¿me están prohibiendo verme con un amigo? Logan, tú –Lo señalé con mi dedo– Tienes novia y puedo significar lo que sea para ti, pero así como no me meto en tu relación con Caitlin, no quiero que te metas con mis amigos. Y tú –Señalé a Chaz de igual manera– Celas lo suficiente a tu hermana, así que no empieces conmigo. Voy a llegar temprano, a eso de las doce y cuando llegue me voy a dormir; estudié ayer para Biología –Gruñí y subí a mi habitación, los chicos se quedaron hablando abajo, no sé de qué–
Payton y Caitlin no estaban, quizás andaban en otra parte de la casa o no estaban en ella. Me metí a bañar, una ducha era muy relajante para mí en ese momento.
Salí con la toalla tapando mi cuerpo hasta el walk-in-closet y me dirigí al lugar donde se encontraba mi ropa y me cambié, definitivamente me había enojado con los chicos y esto de salir con Sam y Derek lo hacía más por venganza.
Decidí llamarle a Derek para saber el lugar.
— ¿Aló?–Contestó el chico–
— Hola Derek, soy Taylor.
— Chicos, pero ya estoy aquí, no se preocupen –Dije–
— ¿Qué no nos preocupemos? Eres como nuestra hermanita, casi nos da un paro al ver que eran las siete y cincuenta y no llegabas –Me reprochó Chris–
— Pero sólo demoré una hora –Me defendí–
— ¿Estás segura que sólo estabas con Sam? Porque que sepamos con ella nunca “se te va el tiempo” –Dijo Justin haciendo comillas con los dedos–
— Bien, estaba con un nuevo amigo que nos invitó en un rato a una fiesta, ¿pasa algo? –Arqué una ceja–
— Sí, pasa mucho –Empezó Chaz– ¿Cómo se te ocurre pensar en salir con un desconocido?
— Además mañana tenemos clases –Siguió Logan–
— A ver, ¿me están prohibiendo verme con un amigo? Logan, tú –Lo señalé con mi dedo– Tienes novia y puedo significar lo que sea para ti, pero así como no me meto en tu relación con Caitlin, no quiero que te metas con mis amigos. Y tú –Señalé a Chaz de igual manera– Celas lo suficiente a tu hermana, así que no empieces conmigo. Voy a llegar temprano, a eso de las doce y cuando llegue me voy a dormir; estudié ayer para Biología –Gruñí y subí a mi habitación, los chicos se quedaron hablando abajo, no sé de qué–
Payton y Caitlin no estaban, quizás andaban en otra parte de la casa o no estaban en ella. Me metí a bañar, una ducha era muy relajante para mí en ese momento.
Salí con la toalla tapando mi cuerpo hasta el walk-in-closet y me dirigí al lugar donde se encontraba mi ropa y me cambié, definitivamente me había enojado con los chicos y esto de salir con Sam y Derek lo hacía más por venganza.
Decidí llamarle a Derek para saber el lugar.
— ¿Aló?–Contestó el chico–
— Hola Derek, soy Taylor.
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